Situada en una de las alineaciones montañosas del Prepirineo, abarca la zona comprendida entre el cauce del río Flúmen, al oeste, y del río Vero, al este. Está formada por las sierras Gratal, Bonés, Aguila, Balces y Sivil, con una extensión aproximada de 40 km.2 Durante el cuaternario, los ríos que tienen su nacimiento en la sierra (Flúmen, Guatizalema, Alcanadre, Mascún, Isuela y Vero) se abrieron paso, aprovechando fisuras y excavando profundos cañones, lo que dio lugar a la formación de la impresionante arquitectura de los barrancos existentes en Guara.
Otra singularidad de esta zona es la gran cantidad de covachos allí presentes, que fueron morada de los primeros pobladores de la sierra, allá por los tiempos de Neolítico y la Edad del Bronce, los cuales dejaron una gran cantidad de pinturas rupestres esquemáticas, muchas de ellas de estilo levantino. Los monumentos megalíticos también se encuentran allí, como los dólmenes de Losa Mora, entre Nasarre y Otín, a una hora de camino desde Rodellar, la Caseta de las Balanzas en Almazorre ó la Capilleta, en Paúles de Sarsa.
La fauna encuentra en este habitat un refugio natural de primer orden, siendo numerosas las especies aquí representadas. La Sierra de Guara, que no alberga grandes masas forestales tiene sin embargo, rincones de frondosa cobertura arbórea: encinas, quejigos, pinos, hayas y abetos. Pero lo más característico de la sierra son sus laderas y caminos, con denso matorral de aliagas, coscojares, boj, jaras, tomillos y otras especies.
Los ríos de la sierra se caracterizan por sus aguas frías y, sobre todo, por su claridad y pureza.
Muchos pueblos son interesantes de visitar: Lecina, Colungo, Rodellar; pero uno sobresale por encima de todos: Alquézar, villa de trazado medieval que conserva su aspecto antiguo. Destaca sobre la monumentalidad del conjunto el recinto amurallado románico, la colegiata de Santa María y el Museo Sacro, con piezas únicas.